El “síndrome del cuidador quemado” y los apoyos que AMIMET ofrece a las personas cuidadoras.

AMIMET (Asociación de Personas con Discapacidad de la Ribera de Navarra) trabaja desde 1979 para conseguir la inclusión real de las personas con discapacidad, dando respuesta a sus necesidades y demandas a través de diferentes programas de ocio, salud, respiro familiar, igualdad y empleo.

Nuestra base social se compone de personas con discapacidad y sus familiares. En este caso, serán las familias nuestro colectivo de atención. Estas, habitualmente son quienes se hacen responsables de los cuidados de las personas con discapacidad, apoyando en las actividades de la vida diaria y mejorando su calidad de vida.

El Instituto Nacional de Estadística establece que el perfil de la persona cuidadora suele ser el de una mujer, de unos 50 años de media, casada, y con estudios primarios, que habitualmente, guarda parentesco con la persona con discapacidad.

De este modo, las familias son una parte fundamental para el desarrollo de las personas con discapacidad, y por tanto, un elemento clave al que atender desde AMIMET, dando respuesta a sus necesidades, al igual que a las de las personas con discapacidad.

Es habitual, que las personas cuidadoras, sufran el “síndrome del cuidador quemado”, un estado de agotamiento físico, emocional y mental, que afecta a las personas que asumen el rol de cuidador de un ser querido, durante un largo periodo de tiempo.

Por ello, es fundamental cuidar a las personas cuidadoras, y, para evitar esta sobrecarga y que los cuidados sean de calidad son claves los siguientes elementos:

  • Conocer la enfermedad o discapacidad de la persona, saber cómo le afecta, para qué actividades necesita ayuda, sus reacciones y actitudes, para así establecer pautas de cuidado que fomenten su autonomía y no caer en la sobreprotección.
  • Reconocer y expresar los sentimientos para gestionarlos de forma adecuada. Es habitual sentir frustración, ansiedad, soledad o aislamiento cuando el tiempo de cuidado se alarga en el tiempo, por lo que es necesario contar con un espacio donde compartirlos.
  • Aprender a pedir ayuda, conocer los apoyos con los que se cuenta, y reconocer la importancia de pedirla cuando se necesita.
  • Dedicar tiempo al autocuidado. Es imprescindible que la persona cuidadora mantenga sus relaciones sociales, sus hábitos de alimentación y actividad física, duerma las horas necesarias y practique sus aficiones habituales. 

Si hablamos de cuidados y personas cuidadoras, debemos tener en cuenta que el perfil de las personas cuidadoras, que habitualmente, son mujeres. Por tanto, debemos hacer referencia a la división sexual del trabajo y a los diferentes roles que se vienen asignado a mujeres y hombres de forma diferenciada. Tradicionalmente, han sido las mujeres, quienes se han hecho cargo de los cuidados y trabajos domésticos, y que han sido educadas para “ser para los demás”, priorizando el bienestar de los demás sobre el de ellas mismas.

Por ello, es habitual que, además de sentir estrés, ansiedad o soledad (sentimientos comunes en las personas cuidadoras), sientan culpa, una emoción heredada, asignada a las mujeres, por no estar cuidando bien, y una presión social de ser “buenas madres”, “buenas hijas” y “buenas mujeres”, que hace que sean quienes se hagan cargo de los cuidados, cumpliendo con los estereotipos establecidos.

Desde AMIMET ofrecemos a las familias y personas cuidadoras diferentes espacios de respiro y apoyo para asegurar su bienestar y por ende, el de las personas con discapacidad. Contamos con actividades de ocio y los campamentos inclusivos para adolescentes, para que las familias puedan disponer de un “tiempo libre” que podrán dedicar a sí mismas, sabiendo que las personas a las que cuidan se encuentran en un entorno inclusivo, adaptado y donde se asegura su bienestar.

Igualmente, ofrecemos asesoramiento psicológico individual en el que se atiende a las personas cuidadoras, grupos de apoyo para familiares de las personas con discapacidad en los que se comparten experiencias, sentimientos y situaciones que pueden servir de apoyo para otras personas, y talleres de empoderamiento para mujeres cuidadoras en los que se trabaja el autocuidado y el autoconocimiento.

Además, ofrecemos formación en movilización de las personas con movilidad reducida para fomentar la reeducación postural, en atención a las personas con discapacidad con trastorno mental, y en primeros auxilios; y asesoramos a las familias en el caso de necesitar alguna ayuda técnica para atender a la persona cuidada. En definitiva, en AMIMET nos preocupamos, tanto por dar respuesta a las necesidades de las personas con discapacidad, como de sus familias y personas cuidadoras, para asegurar la autonomía, el bienestar y el desarrollo personal de todas las personas que forman parte de la entidad.

Iratxe Eraso -Trabajadora Social de Amimet-