¿Por qué es importante la formación para las personas con discapacidad?

Antes de hablar sobre la importancia de la formación para las personas con discapacidad, debemos hacer un breve análisis sobre la situación del colectivo. Cada día, las personas con discapacidad se enfrentan a un conjunto de barreras que les privan del pleno ejercicio de sus derechos y que generan diversas situaciones de exclusión y vulnerabilidad social.

El derecho a la educación inclusiva, al empleo y a vivir de forma independiente son el motor que guía gran parte de nuestro trabajo. En AMIMET entendemos el empleo como un elemento clave para la inclusión de todas las personas, especialmente de las personas con discapacidad, ya que facilita la autonomía e independencia; y la formación como una premisa clave para la corrección de desigualdades y la posterior incorporación laboral.

Como consecuencia de la nueva crisis derivada del COVID19, vemos como las personas con discapacidad son las primera en salir del mercado laboral, lo que genera de nuevo un “paso atrás” en el trabajo por la inclusión y el cumplimiento de la cuota de reserva establecida en la Ley General de derechos de las Personas con Discapacidad. Es por ello que, ahora es el momento de potenciar la formación, de reciclarse y ampliar las posibilidades de cada persona, para generar nuevas oportunidades y reforzar el desarrollo personal.

Un aspecto clave es la clara relación que existe entre el nivel de estudios y la situación de empleo de las personas con discapacidad. Cuanto mayor es el nivel de estudios, mayor es el porcentaje de las personas que están trabajando. Sin embargo, la gran parte de las personas con discapacidad de nuestro entorno, apenas cuentan con formación superior.

Gracias a la formación, las personas con discapacidad logran tener mayor conciencia de su situación, están más motivadas, desarrollan habilidades comunicativas, mayor capacidad para expresarse, autoconfianza, estrategias de resolución de conflictos y potencian sus capacidades siendo conscientes de sus limitaciones.

Sin embargo, no todas las personas con discapacidad requieren de la misma formación. Cada persona es única, y cada discapacidad también lo es. Las personas con discapacidad por trastorno mental, parálisis cerebral, y discapacidades mayores del 65%, consideradas personas de difícil empleabilidad, encuentran mayores dificultades para la incorporación al empleo, y por ello, requieren de un proceso formativo individualizado, adaptado e integral, basado en la recuperación de habilidades y la formación prelaboral.

Igualmente, las mujeres con discapacidad encuentran mayores dificultades que los hombres con discapacidad para participar en procesos formativos, ya que, si tenemos en cuenta variables como el entorno rural en el que nos encontramos, las dificultades de transporte, el idioma, país de origen, necesidades de conciliación y la brecha digital de género, es evidente que las mujeres viven situaciones de múltiple discriminación.

Por todos estos motivos, AMIMET pone en marcha un servicio de orientación laboral, desde el que acompaña a las personas con discapacidad en el proceso de búsqueda de empleo, y ofrece formación inclusiva y accesible, adaptada a las necesidades, intereses, aspiraciones y ambiciones de cada persona con discapacidad.

Ofrecemos una formación que dé respuesta a las necesidades, tanto de las personas con discapacidad, como del mercado de trabajo. Analizamos las demandas de las empresas del entorno y les damos respuesta, poniendo en marcha cursos de manejo de carretillas, de jardinería y mantenimiento de jardines, atención al cliente, limpieza industrial y de domicilios, cosido y confección de ropa laboral, etc.

Especialmente, en las situaciones en las que las personas han pasado por un largo tiempo de desempleo, por el proceso de reconocimiento de la discapacidad adquirida o incapacidad laboral, realizamos un proceso de apoyo en la aceptación de la nueva situación de discapacidad o incapacidad. En estos casos, es necesario un proceso de recualificación, ya que estas personas no pueden volver a desarrollar el trabajo que venían desarrollando a lo largo de su trayectoria laboral, y tienen que adaptarse a la nueva situación para seguir en activo.

En conclusión, en AMIMET apostamos por la formación como motor de cambio, como generadora de autonomía y facilitadora del cumplimiento de derechos a la personas con discapacidad, y por ello, trabajamos por ofrecer a cada persona una propuesta formativa adaptada a sus necesidades.

Por: Iratxe Eraso Morentin- Trabajadora Social de Amimet