El voluntariado en AMIMET es fundamental para el desarrollo de las actividades, y el fomento de la participación de las personas con discapacidad. En este artículo, nuestra socia y voluntaria Ana Mesa, nos trae su experiencia, como familiar y voluntaria en AMIMET.

“Soy Ana Mesa, hermana de un chico con una discapacidad física y socio de AMIMET. Desde muy pequeña he estado muy unida a la asociación, ya que participábamos con mis padres en las numerosas actividades que se planteaban. Después, cuando mis padres se hicieron mayores tomé yo la decisión de acompañar a mi hermano a las actividades de ocio y tiempo libre.”

Cada persona voluntaria, vive su acercamiento con la discapacidad de forma diferente. En la mayoría de los casos, acercarse a la discapacidad es un reto, una experiencia enriquecedora que te hace crecer personalmente. A continuación, Ana nos cuenta como ha sido su experiencia personal con las personas voluntarias y socias en las actividades de ocio.

“Solo tengo buenas palabras y buenas impresiones tanto de las actividades, como de las excursiones, y de los viajes. Mis experiencias han sido muy buenas porque te hacen crecer como persona. Desde la dirección, como por otras personas voluntarias y como por parte de los socios/as te ponen las cosas muy fáciles.”

Además, desde AMIMET formamos al voluntariado, con el objetivo de que puedan ofrecer una atención de calidad a las personas con discapacidad, y contamos con las ayudas técnicas necesarias para cuidar a las personas usuarias y a las personas cuidadoras. Teniendo en cuenta que nuestro objetivo final es la inclusión de las personas con discapacidad, trabajamos en ámbitos como el ocio y la accesibilidad, fomentando siempre la autonomía de cada persona.

“Desde la dirección te ayudan mucho tanto con material para poder desenvolverte con personas con distintas discapacidades, siempre han luchado por eliminar las barreras arquitectónicas, para conseguir la inclusión de las personas con discapacidad, formar a familias, y ayudar en todo lo posible (papeleos, asesoramiento…). El voluntariado siempre ofrece ayuda mutua y vas aprendiendo diferentes técnicas de manejo. Los socios/as tienen mucha paciencia y siempre te tratan como uno más de su familia, te ponen las cosas muy fáciles y sobre todo ¡Siempre con sus mejores sonrisas!. Nunca les ha visto ni una sola mala mirada, ni un mal gesto, ni una mala palabra, siempre son palabras de ánimos y buenos consejos”.

Actualmente, la asociación sigue realizando actividades de ocio, y captando voluntariado para apoyar a las personas con discapacidad participantes. Nos gustaría centrarnos en todos los aprendizajes que se adquieren formando parte del voluntariado y en los valores que integramos y que nos hacen ser mejores personas, mejorando poco a poco la sociedad en la que vivimos.

“A día de hoy sigo manteniendo contacto con numerosas personas de AMIMET, ya que les aprecio mucho y ellos a mí también. Ser voluntaria de AMIMET me ha llenado tanto emocionalmente como personalmente. Te ayuda a ponerte en la piel de otras personas y a ayudarles dentro de tus posibilidades”.

Son personas que necesitan voluntariado para todo, desde que se levantan hasta que se acuestan, pero al final solo te quedas con lo bueno, con las cosas bonitas que has disfrutado con ellos.  Y las palabras bonitas que tienen siempre para decirte e intentar sacarte una sonrisa.”

Para terminar, Ana nos acerca sus mejores recuerdos de AMIMET:

“Recuerdo un viaje que fuimos a Marina d’Or, donde lo que quería la gente joven era irse de marcha y ver amanecer, cosas tan fáciles. Hacerlas posibles y ver esa cara de satisfacción no se olvida”.

“Amimet contrató una empresa para que trajera bicicletas adaptadas. Aquí realizando la Vía Verde del Tarazonica, Y contaban con un vehículo para las personas que no se podían desplazar hasta el punto de encuentro, almuerzo y bebidas para el paseo”

“Aquí viajamos a la nieve, con todas las comodidades para que pudiera disfrutar la gente con una discapacidad de un fantástico viaje”.